El desfile de romanos
A las cinco en punto de la tarde, el desdoblamiento los tambores y el sonido de las trompetas nos anuncia que las romanos ya salen de su local, junto a la Placeta. Su impresionante presencia inaugura los actos de La procesión visible.
Intervienen en el desfile 48 hombres, tantos como los vestidos de los que disponemos. En todo caso, el número de romanos siempre debe ser un múltiplo de 4 por exigencias coreográficas, ya que hay momentos en que se dividen en filas de cuatro y se van en dos sentidos diferentes.
Además también hay:
6
capitanes que van arriba y abajo controlando
el ritmo del conjunto.
2
abanderados pequeños.
1
abanderado adulto que acompaña a los tambores.
2
estándares, con el símbolo del águila
y la inscripción latina SPQR (Senatus
Populusque Romanus), utilizados para designar
el senado y el pueblo de Roma, incorporados
en 1995.
4
trompetas, aunque el número puede
aumentar.
6
tambores, que llevan corazas de cuero,
ya que las de metal resultaban incómodos
a la hora de tocar este instrumento.
1
bombo incorporado recientemente.
Los romanos después de exhibirse en la Placeta arriba y abajo, irán a recoger uno por uno los misterios en los barrios correspondientes y los custodiarán hasta la Iglesia, de donde saldrán por la noche para incorporarse en la Procesión.
La primera visita es en el patio del colegio, para recoger los Pistolets, allí volverán a hacer su coreografía al ritmo de trompetas y tambores para después continuar su recorrido por todo Verges y así ir recogiendo uno por uno todos los misterios y custodiarlos hasta el templo parroquial.
Después la formación se disolverá y todos los hombres irán a casa a comer algo antes de enfrentarse a la larga y gélida noche, para la que habrá que estar preparados; también aprovecharán para untarse las piernas si no quieren congelarse.