Los motivos que impulsan
a todo un pueblo a celebrar este tipo de
manifestaciones, luchando todos unidos para
un resultado satisfactorio cada año,
no son necesariamente religiosos. Los motivos
por los cuales se une todo el pueblo para
compartir una ilusión son muy diversos,
y probablemente tan profundos que ni ellos
mismos no los conocen. Ateos, agnósticos
y fieles, simpáticos y refunfuñones,
niños, jóvenes y viejos, personas
de diferentes estatutos sociales..., pero
ninguno faltara a la cita, y si alguien no
puede estar presente por algún motivo
imperioso, seguro que durante el día
será la persona más malhumorada
y añorada de la tierra. Este es el
gran misterio de la Procesión de Verges.
El día se podría dividir en
dos partes (el gran día y la gran
noche) y al mismo tiempo subdividirse en
dos más (mañana y tarde por
un lado y representación
y procesión por el otro).