Si bien los otros símbolos no demostraban tener unos orígenes, ni conexiones que les hicieran provenir del mundo de la religión, la ceniza, en cambio sí. La ceniza es el complemento del esqueleto.
La ceniza como símbolo de la muerte, insiste, sobretodo en dos conceptos: la universalidad de la muerte a partir de la uniformidad de los restos. La individualidad humana es una cosa terrenal, una vez muerto el cuerpo, la materia se corrompe y da un resultado en su corrosión en polvo.
El otro concepto va unido con el tiempo.
El tiempo es inexorable, nada no lo puede
detener y s efecto es visible. El esqueleto
muestra el plato lleno de ceniza al espectador
y el impacto se produce inmediatamente.